Manifiesto
Entramos en la era de la saturación de las imágenes.
ICONEMIA describe nuestra vulnerabilidad constitutiva frente a las imágenes: ellas forman nuestra realidad y modifican nuestra percepción incluso antes de que nuestro espíritu crítico pueda intervenir.
Hoy se trata de una condición en la que las imágenes ya no solo se producen, se miran o se comparten. Circulan como entornos, interfaces, memorias, señales y superficies predictivas.
En la era de la inteligencia artificial generativa, las imágenes son cada vez más creadas por sistemas, interpretadas por sistemas y luego reinyectadas en la cultura a escala industrial.
Las imágenes compiten con lo real. Siguen actuando sobre la atención, la memoria y la emoción humanas —y circulan también, cada vez más, como señales intercambiadas entre máquinas, que se entrenan y se activan mutuamente sin mirada humana—. La iconemia considera que la imagen destinada al ser humano y la imagen destinada a los sistemas pertenecen a una misma ecología, y no a dos definiciones rivales.
El resultado no es solo un aumento del número de imágenes. Es la emergencia de una nueva ecología visual en la que las imágenes participan activamente en la formación de la atención, la memoria, el conocimiento, la emoción y la cultura.
La iconemia sostiene que los seres humanos no viven simplemente rodeados de imágenes. Son continuamente constituidos, transformados y prolongados por ellas.